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Organismos Modificados Genéticamente.
Pensamos que es importante incidir en las empresas que usan estos productos en la
composición de alimentos (infantiles, genéricos o para piensos). Creemos que es una buena practica si te despistas y los adquieres en las tiendas o almacenes, saber que dicen en la empresa de si usan o no O.M.G..
Por ley, en todos los envases ha de constar en una esquina del envoltorio, el texto: "Servicio de
Atención al Consumidor", al que le sigue un teléfono (que acostumbra a ser un 900, gratuito). Sabemos por experiencia que
normalmente te tratan con bastante respeto y no se cortan en enviarte una carta con la respuesta a la consulta
telefónica si así se les demanda.
Como sabéis, el gran problema es que las multinacionales "alimentarias"
están invirtiendo cantidades enormes de dinero en investigaciones en este sentido y nunca han invertido ni
un céntimo en averiguar las posibles causas del consumo de estas sustancias
modificadas en sus genes, sabiendo que están "inyectando" genes de productos muy peligrosos como el Glifosato, componente principal del herbicida Raundup.
El producto que mas utilizan en la manipulación genética y que se encuentra en los alimentos y en los
demás productos de consumo es la Lecitina de soja (y otros derivados de la soja), que es el mas usado como emulgente, en menor medida el maiz en forma de
almidón; a veces camuflados con un numero de identificación E-.
Alimentos que contienen O.M.G.:
© Todos los productos de la marca Nestlé, como Nesquik, chocolates, chocolatinas, bombones,
flanes, Helados Camy, Alimentos Infantiles, Nescafé, Cereales (Chambourcy es de
Nestle)...
© Productos de la marca LU, como galletas Príncipe o LU.
© Productos Danone: Alimentos infantiles, yogures...
© Alimentos infantiles Bledina.
© Mayonesa Helmans, galletas McVities, Helados de chocolate Haagen Dazs, Smacks de
Kelloggs.
© De la marca Nabisco:
Galletas Artiach (Artinata, Artiturrón, Artichoco, Artiavellana, Articoco, Artilimón...).
Digesta (Digesta chocolate), Galletas Oreo. Preparados: Royal para natillas, cuajada y para arroz c/ leche.
® Preparados de Laboratorios ABBOTT:
-ENSURE
® Papilla infantil de Laboratorios ABBOTT:
PULEVA (Cereales Instantánea, Frutas instantánea, Multifrutas Instantánea, 7 Cereales).
Papilla Similac:
(Cereales Instantánea, Multifrutas Instantánea, 7 Cereales Instantánea).
® Preparado Infantil de ALTER FARMACIA, S.A. :
NUTRIBEN (Biberón, Para dietas sin gluten).
® Alimentos para mascotas:
FRISKIES.
(hemos actualizado sobre el original escrito de cabecera, y continua)
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Transgénicos = Experimento genético
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por
l'ortiga |
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Transgénicos:
La invasión silenciosa |
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transgénicos
= experimento genético |
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Cultivos transgénicos en España: una amenaza grave
TRANSGÉNICOS 22/03/2005
España ha sido el país pionero en la siembra de variedades transgénicas en la Unión Europea, incorporando a la lista nacional de variedades vegetales dos variedades de maíz insecticida Bt en 1998, cinco variedades en 2003 y otras siete en 2004.
La superficie sembrada de maíz transgénico pasó de 25.000 hectáreas en 2002 a 32.000 hectáreas en 2003, aumentando a 58.000 hectáreas en 2004, según los datos de ISAA [1].
En 2003 esta superficie apenas representaba el 7% del total nacional, distribuyéndose de la siguiente forma: Cataluña 13%, Aragón 11%, Castilla la Mancha 9%, Madrid 9%, Navarra 4%, Andalucía 3% y Extremadura 2%.
La mayor parte de la superficie de maíz Bt sembrada en España corresponde, según el Ministerio de Agricultura, a las variedades portadores del evento Bt 176, retiradas del mercado en EE UU por sus riesgos de aparición de resistencia en las plagas y por el riesgo de que su elevada toxicidad afecte a especies de insectos protegidas o beneficiosas, y que la Agencia de Seguridad Alimentaria española recomendó retirar en 2004 por sus riesgos sanitarios.
VARIEDADES CULTIVADAS
Todas las variedades autorizadas en España son variedades insecticidas (Bt 176 y Mon 810), que producen una toxina fabricada en la naturaleza por una bacteria del suelo, el Bacillus thuringiensis. En el caso de las variedades Bt 176, las células del maíz llevan incorporado un gen “marcador” de resistencia a la ampicilina.
La incorporación del gen Bt se supone que debe defender al cultivo controlar el “taladro”, un insecto que puede convertirse en plaga en las zonas donde el monocultivo de maíz está más extendido, especialmente en años de calor. Sin embargo esta “defensa” no está garantizada, ni estaría justificada en gran parte del territorio, donde el taladro no provoca grandes daños.
APARICION DE RESISTENCIA EN LAS PLAGAS
Uno de los grandes problemas de los cultivos Bt es la previsible evolución de resistencia a la toxina por parte de las plagas, sobre todo si la superficie cultivada es muy extensa y uniforme. Por otra parte, en 2001 la Agencia de Medio Ambiente de Estados Unidos (Environmental Protection Agency) no renovó la autorización para las variedades Bt 176, comprometiéndose la empresa que comercializa las semillas en EE UU a retirarlas del mercado. La no renovación de la autorización se debió a que se había comprobado que en las variedades Bt 176 el riesgo de generación de resistencia al insecticida era más grave que en otras variedades, no estando protegido el cultivo frente a la segunda generación de insectos plaga.
En un estudio sobre control de taladro con maíz MG llevado a cabo por el ITG-A en Navarra durante 1998, 1999 y 2000, se llega a la alarmante conclusión de que en España están apareciendo ya resistencias en el taladro [2]. La aparición de resistencia al Bt no sólo inutilizaría un valioso plaguicida utilizado en agricultura biológica, ocasionando gravísimos perjuicios a los agricultores ecológicos, sino que pudiera tener unas repercusiones difíciles de prever -y potencialmente graves- en los ecosistemas, ya que desconocemos el papel jugado por el Bacillus thuringiensis en los ciclos y equilibrios biológicos de la naturaleza.
RIESGOS GRAVES PARA LA SALUD HUMANA
Las variedades de maíz Bt 176 fueron prohibidas desde el primer momento en varios países de Europa (Austria, Italia, Luxemburgo) por los riesgos para la salud humana derivados de la presencia de un gen marcador de resistencia a la ampicilina, que pudiera agravar el ya preocupante problema de aumento de las enfermedades resistentes a los antibióticos.
El 16 de abril 2004 la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria recomendaba la retirada del mercado de estas variedades, publicándose a los pocos días en España una decisión de la Agencia de Seguridad Alimentaria Española en el mismo sentido, que obligaría a revocar su autorización en España a partir de diciembre 2004. Este revocación, sin embargo, no parece haberse llevado a cabo.
Los riesgos de alergias o de otros problemas para la salud asociados a las variedades insecticidas Bt no se habían estudiado adecuadamente antes de su autorización, ni se ha hecho un seguimiento riguroso posterior de sus efectos, por lo cual su cultivo supone someter a la población (y al ganado que lo consume) a un peligroso (e involuntario) experimento a gran escala. Según un informe del Norwegian Institute for Gene Ecology en Filipinas los problemas de alergias aparecidos en los últimos años en zonas de cultivos Bt pueden estar relacionados con el maíz transgénico [3].
LAS VARIEDADES BT AFECTAN A INSECTOS BENEFICIOSOS
Los riesgos ecológicos del cultivo a gran escala de variedades Bt tampoco han sido evaluados suficientemente. La toxina natural del Bacillus thuringiensis afecta únicamente a determinados insectos plaga, pero no es dañina para otras poblaciones de insectos beneficiosos. Sin embargo, se ha constatado que las toxinas del maíz Bt ocasionan una mortandad apreciable en especies del género Collembola, importantes para la descomposición de la materia orgánica en los suelos [4]. Posiblemente esto se deba a que la toxina Bt del maíz transgénico no tiene las mismas propiedades que la proteína en su forma natural. La proteína insecticida producida por la bacteria B. Thuringiensis se activa por la acción de una enzima presente en el estómago de ciertas larvas, por lo que es específica, mientras que la producida por las plantas Bt es la forma activa de esta toxina y puede afectar a otras especies además de las consideradas plaga [5].
En 1999 investigadores de la Universidad de Cornell descubrieron que el polen del maíz Bt podía afectar a las larvas de la mariposa monarca (Danaus plexippus), especie protegida amenazada, ocasionando una notable mortalidad en las larvas alimentadas en el laboratorio con hojas espolvoreadas con polen procedente de maíz Bt [6]. Una de las conclusiones de este trabajo fue la necesidad de estudios más amplios, poniendo de manifiesto la temeraria ausencia de información sobre el impacto ambiental del cultivo de estas variedades. Posteriormente, un trabajo publicado en 2001 demostraba que algunas de las variedades Bt, concretamente las variedades Bt 176 cultivadas en España, tenían una toxicidad muy elevada, afectando a especies de insectos protegidas o beneficiosas [7].
La toxina Bt puede afectar también a predadores de las plagas. Un equipo del Swiss Federal Research Station for Agroecology and Agriculture, detectó que en determinadas especies enemigas de las plagas, como el crisopo (Chrysoperla carnea), la mortalidad aumentaba notablemente y su desarrollo se retrasaba cuando se alimentaban de gusanos del barrenador del maíz criados en plantas Bt [8]. Este efecto no había sido detectado en los experimentos realizados por Novartis (ahora Syngenta), al parecer por haberse realizado con larvas de crisopo alimentadas con huevos de insecto espolvoreados con Bt, sin tener en cuenta que las larvas no ingieren los huevos sino que succionan su contenido, no siendo por tanto afectadas por la toxina [9]. Una reducción de las poblaciones de enemigos naturales del taladro resultaría en mayores problemas de control de plagas, y en desequilibrios ecológicos difíciles de prever.
LAS TOXINAS Bt ACTIVAS SE ACUMULAN Y PERSISTEN EN LOS SUELOS
La producción de toxinas en los cultivos Bt es continua (a lo largo de todo el ciclo), y el insecticida se produce en todas las partes de la planta. Diversos trabajos de investigación han alertado sobre los riesgos de la posible acumulación de toxinas insecticidas en el entorno, y en particular en los suelos de los cultivos Bt al incorporarse la materia vegetal al suelo tras la cosecha y persistir en determinados suelos. A diferencia de los preparados insecticidas orgánicos basados en el Bacillus thuringiensis, que se descomponen con los rayos ultravioletas al ser expuestos a la luz, la toxina procedente de los cultivos transgénicos puede acumularse en los suelos, pudiendo permanecer las proteínas insecticidas en estado activo adheridas a partículas del suelo durante periodos relativamente prolongados , [10] [11].
Se ha podido verificar, además, que el maíz Bt libera toxina insecticida a través de las raíces, permaneciendo las toxinas en estado activo adheridas a partículas de los suelos y afectando a larvas de insectos [12].
Se desconoce cómo puede repercutir esta liberación y acumulación de toxinas insecticidas a la comunidad de organismos vivos presente en los suelos, a su biodiversidad y a sus funciones ecológicas. Sin embargo el volumen de insecticida Bt que penetraría en los suelos en un cultivo transgénico excedería con mucho el existente en la naturaleza (incluso suponiendo el uso puntual de preparaciones Bt para control orgánico de plagas).
La ecología de la comunidad biótica de los suelos y sus interacciones con las plantas es todavía poco conocidas. Apenas conocemos las funciones de muchos de los microorganismos que habitan el sustrato superior de nuestros suelos, pero es sabida la importancia de una presencia equilibrada de poblaciones de determinadas bacterias, hongos, nematodos... para mantener y mejorar la fertilidad de los suelos y la salud y el rendimiento de los cultivos. Esta comunidad viva tiene mayor importancia, si cabe, en climas áridos y en regiones con suelos pobres y de gran fragilidad, como es la mayoría del territorio español. Se desconoce, además, el papel del B. Thuringiensis en los suelos. Los efectos de la acumulación de la toxina Bt, y la posible evolución de resistencias a este insecticida en organismos del suelo pudiera dar lugar a desequilibrios ecológicos importantes, que afectarían gravemente a la fertilidad de los suelos.
[1] ISAAA. “España aumenta la siembra de maíz biotecnológico en un 80%”. Nota de prensa ISAAA.
[2] Citado en “Al Grano: impacto del maíz transgénico en España”. Informe de Amigos de la Tierra y Greenpeace. Agosto 2003.
[3] “Maize allergy raises hackle”. New Scientist. Issue 2437. 6 March 2004.
[4] Environmental Protection Agency MRID No. 434635-01. Citado en el informe de Greenpeace “Novartis’ Genetically Engineered Maize. A major threat to the environment and human and animal health”. Greenpeace International, February 1998.
[5] B. Tappeser. “The differences between conventional Bacillus thuringiensis strains and transgenic insect resistant plants”. Informe para el Open-ended Working Group on Biosafety, Okt. 13-17, 1997. Montreal, Canadá.
[6] J. Losey, L.S. Raynor, y M.E. Carter. “Transgenic Pollen harms Monarch Larvae”. Nature, 339, 214 (1999).
[7] A.R.Zangeri, D. McKenna, C.L.Wraight, M. Carroll, P.Ficarello, R. Warner y M.R. Berenbaum, “Effects of exposure to event 176 Bacillus thuringiensis corn pollen on monarch and black swallowtail caterpillars under field conditions”. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, October 9, 2001, Vol. 98, nº 21.
[8] Angelika Hilbeck et al. “Effects of transgenic Bacillus thuringiensis corn-fed prey on mortality and development time of immature Chrysoperla carnea (Neuropetera: Chrysopidae)”. Environmental Entomology 27: 480-87, 1998.
Angelika Hilbeck et al. “Effects of transgenic Bacillus thuringiensis Cry 1Ab Toxin to the Predator Chrysoperla carnea (Neuroptera: Chrysopidae). Environmental Etimology 27: 1255-1263.
[9] F. Koechlin, Informe sobre reunión internacional de entomología en Basel, en Marzo de 1999. No Patents on Life Mail Out 65
[10] H. Tapp y G. Stotzky. “Insecticidal Activity of the Toxins from Bacillus thuringiensis subspecies kurstaki and tenebrionsis adsorbed and Bound on Pure and Soil Clays”. Applied Environmental Microbiology. Mayo 1995. Pgs. 1786-1790.
[11] C. Crecchio y G. Stotzky. “Insecticidal Activity and Biodegradation of the Toxin from Bacillus thuringiensis subs. Kurstaki Bound to Humic Acids from Soil”. Soil Biology and Biochemistry. Vol. 30. No 4, pgs. 463-470, 1998.
[12] D. Saxena, S. Flores, G. Stotzky, “Insecticidal toxin in root exudates from Bt corn”. Nature, Vol 402, December 1999.
Reproducido por Ecologistas en Acción
El empleo de semillas transgénicas en la agricultura supone una amenaza para la fauna silvestre, según un estudiobritánico que
ha durado tres años y que se publicó ayer. El estudio, cuarto de una serie,
indica que las cosechas transgénicas han causado daños importantes a las
flores, las mariposas, las abejas y quizás también a ciertas aves canoras.
Los herbicidas ultrapotentes que esas semillas manipuladas son capaces de
tolerar acelerarían la degradación del medio rural británico, ya
fuertemente afectado por la agricultura intensiva. David Gibbons, de la
Sociedad Real para la Protección de la Aves, declaró al diario The
Independent que los herbicidas para proteger las
cosechas de colza eliminan una serie de flores silvestres que constituyen una
dieta importante de ciertos pájaros.
Los científicos que participaron en el estudio contaron menos abejas y
mariposas en los campos cultivados con semillas de colza transgénica que en
los cultivos normales.
Agencias, 22.03.05
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Un estudio secreto sobre los alimentos
modificados genéticamente revela riesgos para la salud |
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| Denuncia
de cultivos ilegales de maíz transgénico en Lleida Organizaciones agrarias y ecologistas denuncian que la Generalitat permite el cultivo de maíces transgénicos ilegales |
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La Assemblea Pagesa de Catalunya presenta una denuncia por plantaciones de maíces transgénicos no autorizados en Lleida. La Assemblea Pagesa de Catalunya ha presentado una denuncia contra la empresa PIONEER por la utilización de un maíz transgénico no autorizado en un campo de esta empresa situado en la Sentiu de Sió (Lleida). La denuncia se ha presentado en el Juzgado de Balaguer después de que la organización agraria descubriera en el transcurso de una investigación conjunta con Greenpeace y la Plataforma Transgènics Fora! que en este campo se han sembrado diversas variedades de maíz modificado genéticamente (MG) no autorizadas. Las variedades son la PR34N44 y otra en cuyo cartel reza “experimental”, pero que nadie define exactamente. Ambas se cosecharán próximamente en una demostración pública. Estas variedades no estaban incluidas en el registro cuando fueron sembradas, por lo que su cultivo constituye un claro delito contra la salud pública y el medio ambiente. Este campo de la Sentiu de Sió es uno entre los centenares de campos de demostración que usan las multinacionales de semillas para introducir, ilegalmente, nuevas variedades transgénicas y comercializarlas como si estuvieran autorizadas. La Assemblea Pagesa ha denunciado ya otro campo similar en la población de Algerri (Lleida) y la respuesta del Departamento de Agricultura de la Generalitat ha sido siempre la del silencio administrativo. La existencia de estos campos de demostración con variedades ilegales es una muestra más de que en España se cultivan variedades transgénicas que en otros países están prohibidas. Es el caso del maíz Bt-176. Greenpeace, junto a otros grupos ambientalistas de ámbito nacional, ya denunció a principios de la siembra de este año que, una vez más, se iban a sembrar miles de hectáreas de maíz Bt 176 en el Estado español, sobre todo en Catalunya y Aragón. Este tipo de maíz transgénico podría provocar resistencias a determinados antibióticos de uso común en medicina, por lo que ya hace cinco años que está prohibido en Estados Unidos. En abril de 2004, la Agencia Española de Seguridad Alimentária (AESA) publicó una nota de prensa anunciando que a partir del 1 de enero de 2005, la siembra de maíz con el evento Bt176 quedaría prohibida en territorio español. Un año y medio más tarde, el 28 de julio de 2005, el Ministerio de Agricultura ha publicado una orden ministerial en la que dictamina que todas las variedades que contengan el evento Bt-176 quedan excluidas del catálogo. Sin embargo, las hectáreas de este maíz que ya han sido sembradas no se han eliminado ni tampoco se ha definido ningún procedimiento para evitar su comercialización. Assemblea Pagesa de Catalunya, Greenpeace y la Plataforma Transgènics Fora! han podido constatar que se han sembrado miles de hectáreas con maíz Bt-176 en el territorio español y exigen que el gobierno haga públicas qué medidas piensa tomar para impedir que la producción de las diferentes variedades Bt 176 (cuyo cultivo ha permitido en contra de todas las recomendaciones científicas y legales) entre en la cadena alimentária. Todas estas variedades de maíz transgénico serán cosechadas a finales de este año y pasaran a la cadena alimentária sin que las autoridades hagan nada al respecto. Por lo tanto, exigimos la retirada inmediata de todas las variedades transgénicas y la aplicación de sanciones legales a las multinacionales que han estado comercializando variedades MG no autorizadas. Para más información: Assemblea Pagesa de Catalunya: Alex García 973447298 Greenpeace: Juan Felipe Carrasco: 91 444 14 00 ó 626998244 Prensa de Greenpeace: Marta Rodríguez, 91 444 14 00 ó 660 47 12 67 |
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Un nuevo estudio científico mostró que más de la mitad de las crías de ratas de laboratorio cuyas madres fueron alimentadas con soya transgénica durante la gestación murieron en las tres primeras semanas de vida. Esto significa un promedio seis veces más alto que otras ratas que recibieron alimentación normal. La noticia fue difundida el 8 de enero pasado en el diario británico The Independent, que meses antes también entregó al público un informe secreto del gigante biotecnológico Monsanto, el cual mostraba que ratas alimentadas con maíz transgénico de esa compañía habían sufrido cambios en sus órganos internos, indicando posibles daños al sistema inmunológico. El nuevo estudio, que se estima es el primero en investigar los efectos de los transgénicos en fetos y crías, está a cargo de la doctora Irina Ermakova, investigadora del Instituto de Neurofisiología de la Academia de Ciencias de Rusia. El experimento consistió en agregar harina de soya transgénica resistente al herbicida glifosato (conocido como soya RR de la empresa Monsanto) a la alimentación de un grupo de ratas hembras, dos semanas antes, durante la gestación y la lactancia. Otro grupo de ratas recibió harina de soya no transgénica y un tercer grupo no recibió soya durante el mismo periodo. Ermakova encontró que 36 por ciento de las crías del grupo alimentado con transgénicos sufrían de peso severamente inferior a lo normal, comparado con 6 por ciento en los otros grupos. Pero lo más alarmante fue que 55.6 por ciento de las crías del grupo alimentado con soya transgénica murieron en las primeras tres semanas, comparadas con 9 por ciento de las crías del grupo alimentado con soya normal, y 6.8 por ciento en el que no recibió soya. La doctora Ermakova declaró a The Independent que "la morfología y la estructura bioquímica de las ratas es similar a la de los humanos, lo que hace que estos resultados sean muy alarmantes... Indican que podrían existir riesgos para las madres y sus bebés". En noviembre de 2005, el centro de investigación científica más importante de Australia, Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation (CSIRO), abandonó un proyecto de diez años y 2 millones de dólares para crear chícharos (arvejas) transgénicos, luego de que la experimentación en ratas mostró una reacción alérgica que consideraron podría implicar serios riesgos para el consumo humano. El caso es muy significativo, porque al chícharo se le habían insertado genes de un frijol cuyo consumo como tal no produce alergias. La combinación tenía por objetivo hacer los chícharos resistentes a los ataques de gorgojos. Según los investigadores del CSIRO, los genes de frijol insertados en los chícharos se expresaron de manera sutilmente distinta, lo cual desencadenó la reacción alérgica. Esto muestra una vez más lo que muchos científicos sospechan, pero casi nadie recibe fondos para investigar: la transferencia de genes crea proteínas similares, pero con pequeñísimas diferencias que tienen efectos en los organismos vivos, muy distintos de las proteínas originales. Actualmente, ni la soya ni el maíz transgénico que se comercializan pasan por este tipo de pruebas en animales, que solamente se aplican cuando se trata de transgénicos de uso médico. Paul Foster, de la Universidad Nacional de Australia en Canberra, quien dirigió el equipo de evaluación inmunológica de los chícharos, alimentó ratones con los chícharos transgénicos, notando una reacción alérgica inesperada. También expusieron ratones a esa proteína transgénica purificada, inyectándola en las vías sanguíneas y a través de inhalación. Los ratones inyectados mostraron hipersensibilidad en la piel, y los que la inhalaron sufrieron inflamación y daños pulmonares. Paradójicamente, mientras van aumentando las evidencias de que los transgénicos tendrían impactos importantes en la salud de los consumidores, Monsanto, principal productora de transgénicos del mundo, anuncia que ha tenido resultados económicos extraordinarios. Y según las estadísticas de las empresas productoras de transgénicos, en 2005 estos cultivos se habían expandido a más de 400 millones de hectáreas en el mundo. Lo que estas empresas no dicen es que esta expansión tóxica se produce con el ocultamiento de datos reales sobre los cultivos transgénicos: pueden causar daños a la salud, rinden menos, usan más químicos y son mucho más caros que los cultivos convencionales. A esto se agrega que los cultivos campesinos contaminados por éstos, como el maíz, sufren deformaciones y quién sabe qué más en los próximos años. Es altamente probable que el maíz y la soya transgénica que se han colado en nuestra alimentación produzcan alergias y otros daños a la salud. No lo podemos saber, porque, además de que las empresas han saboteado con éxito el que sean etiquetados, las regulaciones para liberarlos al consumo o para cultivarlos no exigen el tipo de pruebas que los estudios científicos han aplicado en los casos referidos. No es necesario que
un producto sea bueno, en ningún sentido, para llegar al mercado. Alcanza
con el poder de las trasnacionales para pagar propaganda mentirosa y
comprar gobiernos y legisladores corruptos. |